Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Mas si la posible visita de una cuadrilla volante de guerrilleros le inquietaba, ¿cómo explicar sus ausencias del campamento? De súbito, por la inquisitiva mente de Magdalena cruzó como un relámpago el recuerdo de la mejicana Bonita, de quien no había vuelto a tener noticia alguna desde la noche en que, montada en el ruano de Stewart, desapareciera de El Cajón. El recuerdo engendró una idea. ¿Tenía Stewart algún rendez-vous en la montaña y se debían sus misteriosas ausencias a alguna entrevista con Bonita? Sus propios sentimientos le sorprendieron. Esta sorpresa debíase a la prontitud con que su mente desechó la idea y al hecho de que tal suposición hubiese bastado para cubrir su rostro de vergüenza. Luego, su antiguo modo de ser, tan distinto del actual, impulsivo y vehemente, se sobrepuso a ella, logrando dominar sus emociones.