Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —Tal vez —replicó ensimismada Magdalena—. Ya lo he pensado. Tarde o temprano tendré que ir a casa. Pero este verano mis padres se van a Europa.
—Escucha, Majestad, ¿tienes intención de pasarte el resto de tu vida en este desierto? —preguntó directamente Edita.
Magdalena guardó silencio.