Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Stewart era una amalgama de fuego, fuerza y energía. Estos atributos parecían inseparables de su persona. Su presencia tenía algo de impelente y vital. No obstante su agotamiento por la ruda jornada, sorprendió a Magdalena con su potente juventud y su inusitada vitalidad, y su promesa de realizaciones futuras, de heroicos hechos, tanto físicos como morales. En él veía la incólume robustez de sus antepasados. La vida en él adquiría una maravillosa significación. El polvo, el fango, el sudor, las desgarradas ropas, la mano vendada, el músculo y el nervio…, habrían merecido la aprobación de los paladines de antaño y de las mujeres de hogaño cuyas pupilas derramaban suave luz sobre los rudos y ensangrentados campeones del trabajo.
Magdalena Hammond comparó el hombre del Este con el del Oeste, y la comparación fue el último adiós a sus antiguos ideales.