Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste »Bien. Entré en un lugar llamado Taylor’s Bend, y hallábame pacíficamente junto al bar cuando llegaron tres cowboys, los cuales no me reconocieron por estar de espaldas, y empezaron a sentirse retozones. Ni dejé de beber, ni siquiera me volví; pero cuando acabé de disparar por debajo del brazo, el encargado tuvo que acercarse a la serrería mecánica vecina y pedir un saco de serrín para tapar lo que quedaba de los tres mata-vacas, luego de habérselos llevado. En aquellos tiempos yo era muy tosco de modales y solía cercenar orejas, narices, manos, con las balas. Más adelante me limité a quitar cuanto antes a mi hombre de en medio, como Wild Bill.
»Aquella noche, llegaron al pueblo rumores de que una banda de asesinos había degollado al viejo Bill Warren, y se habían llevado a su hija. Congregué a unos cuantos buenos gunmen[25] y salimos a galope por el álveo del río hasta llegar a la cabaña de troncos donde los bandidos hallábanse reunidos.
»Caímos sobre ellos audazmente y haciendo considerable estruendo. La cuadrilla empezó a soltar plomo desde la cabaña y nosotros nos pusimos a cubierto. La batalla duró toda la noche. Por la mañana no quedaban más que dos de los míos, y éstos mal heridos. Combatimos durante todo el día sin comer ni beber, salvo un poco de whisky que yo llevaba, y al caer la noche… yo era el único enemigo de los sitiados.