Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Poco después, Nick Steele impuso silencio a sus compañeros con un ademán. Los cowboys inclinaron las cabezas, escuchando. Magdalena concentró todas sus facultades. Oyó a los perros hipar, y luego el lejano golpeteo de cascos de un caballo. Nick pronunció breves palabras y reanudó su yantar, y los demás parecieron no prestar ya ninguna atención. El martilleo de herraduras se fue acentuando, hasta que se oyó en la arboleda y luego en el cÃrculo de luz. El jinete era Nels. Éste echó pie a tierra, y el sonido de su voz apenas llegó al oÃdo de Magdalena.
—¡Gene, es Nels! Algo pasa —oyó decir a uno de los cowboys.
—Dile que venga aquà —replicó Stewart. Nels se encaminó hacia él.
—Escucha, Nels. Tengo plena confianza en los muchachos, pero asà y todo es preferible que no se enteren de todo este enredo —dijo Stewart, al tener a Nels junto a s×. ¿Hallaste a la muchacha?
Magdalena supuso que se referÃa a Bonita.
—No, pero he visto a… —el nombre escapó a los oÃdos de Magdalena— y está furioso. Iba con un guardabosque, y ambos me dijeron que Pat Hawe habÃa conseguido dar con ella y llevársela detenida.
Stewart masculló por lo bajo terribles maldiciones.