Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —Me extraña que no se haya presentado en el campamento —dijo—. Tiene ojos en la cara para ver nuestro rastro.
—Psch…, Gene. Pat no ignora que estás aquÃ. Según el guardabosque, Pat sabe que los guerrilleros te acechan, y dice que si don Carlos no acaba contigo —como es su deseo— ocasión tendrá de enchiquerarte[28] cuando bajes al llano.
—Se ha empeñado en apresarme.
—Y lo hará. La razón de que ese rubicundo coyote no te haya echado el guante es que te tiene miedo. Siempre te lo ha tenido. Además, Monty y yo le infundimos verdadero pánico.
—Bueno. Ya le llegará el turno a Pat. La cuestión ahora es: ¿cuándo enseñará la oreja el mejicano y qué haremos cuando la enseñe?