Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —¡Condenación! Stewart —dijo el primero—, considera el caso. Todo el pueblo sabe que anoche hallaste a mi hermana en la estación… y la agraviaste. Jack querÃa entendérselas contigo, y como él, estos otros muchachos. Pero es cosa mÃa. Comprende que yo no los he traÃdo aquÃ. Ellos pueden presenciar cómo te justificas, o bien… Gene, hace tiempo que llevas mal camino, bebiendo y cometiendo toda suerte de locuras. Bill, y yo con él, te creemos todavÃa un hombre. Sabemos que nunca has mentido. ¿Qué tienes que decir ahora para justificarte?
—¿Ha insinuado alguien que soy un embustero? —rezongó Stewart.
—No.
—Me alegro de oÃrlo. En efecto, Al, anoche estaba muy borracho, aunque no tanto para que perdiese la noción de todo cuanto hice. Asà lo he dicho a Pat Hawe esta mañana, al mostrarse algo curioso… Y conste que ello fue de mi parte un exceso de cortesÃa hacia Pat. Bien. Hallé a la señorita Hammond esperando sola en la estación. Llevaba un velo, pero ni que decir tiene que en seguida comprendà que era una dama. Al pensar ahora en ello comprendo que a la señorita Hammond debió parecerle mi galanterÃa… un tanto alarmante y…
Al llegar a este punto, Magdalena, obedeciendo a un impremeditado impulso, eludió a Florencia y salió al porche.