Bajo el cielo del oeste

Bajo el cielo del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Magdalena hablóle de éste, como también de su hermana Elena. Una tras otra, sucedíanse las preguntas; y ella le habló de su madre; de tía Engracia, fallecida el año antes; de sus viejas amistades pasadas, dispersas, desaparecidas… Pero no mencionó a su padre, ni él le hizo pregunta alguna.

Súbitamente ceso el rápido interrogatorio; un nudo en la garganta le impedía pronunciar una sola palabra. Siguió un momento de silencio y después una explosión de llanto. Comprendió Magdalena que su hermano desahogaba su amargura largo tiempo contenida. Intensa congoja experimentó al verle y más aún al oírle. Y en aquellos instantes sintióse moralmente más cerca de él que nunca. ¿Fueron justos con él sus padres? Su pulso latía con inusitada celeridad. Sin desplegar los labios le dio un beso, lo cual en ella constituía una señal de ternura extraordinaria. Y cuando él recobró el dominio de sí mismo, ni uno ni otro aludieron a aquel momento de debilidad. Pero la escena quedó grabada en el alma de Magdalena. Merced a ella vio cuanto había perdido y ganado su hermano.

—¿Por qué no contestaste a mis últimas cartas, Alfredo? —preguntó—. Llevaba dos años sin noticias tuyas.

—¿Tanto? ¡Cómo vuela el tiempo!… Mis asuntos empezaron a estropearse hacia la época en que recibí tus cartas. Continuamente me proponía escribir, y…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker