Bajo el cielo del oeste

Bajo el cielo del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sobresaltada Magdalena se volvió hacia él. Vio ahora en él al primitivo Stewart, al hombre que traía a su memoria su llegada a El Cajón, y el inolvidable encuentro en Chiricahua.

—Quiero saber una cosa —prosiguió—. Por eso no me he movido de aquí, a pesar de que usted ni me dirigía la palabra, ni se daba cuenta de mi presencia, ni me ofrecía oportunidad de preguntárselo. Pero ahora… me voy… allende la divisoria, y quiero saberlo. ¿Por qué se negó usted a escucharme?

Al oír estas palabras un sentimiento de confusión, de sonrojo, mil veces más intenso que el que hasta entonces humillara a Magdalena, se apoderó de ella, cubriendo de un vivo carmín sus mejillas. Fue como si su pregunta le hiciese comprender que estaban cara a cara, y que un oprobio, ante el que hubiera preferido morir, iba a ser revelado. Mordiéndose los labios para no hablar, tiró a Majesty de la brida, fustigándole, espoleándole. El brazo de hierro de Stewart sujetó al bruto. En un arranque de cólera, la mano cruzó el rostro al cowboy con el látigo. De un manotazo que casi la desarzonó se lo arrancó de la mano, aunque no fue la violencia de su acción ni la repentina potencia dominadora de su mirada tanto como el lívido verdugón que en su mejilla dejó el látigo, lo que aplacó la furia de Magdalena.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker