Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste La poderosa y afable mano de Stillwell cayó sobre el hombro del cowboy.
—¡Danny! ¿Qué significa todo esto? —preguntó—. Te estás tomando libertades con la señorita Hammond, que no te habÃa visto nunca. Ciertamente me muestro contigo demasiado tolerante… Veo que no estás bebido; pero… puede que hayas perdido la chaveta. Ea, modérate y habla con sentido.
El gallardo y franco rostro del cowboy se iluminó con una sonrisa. Echándose a reÃr, enjugó sus lágrimas con la mano. Su risa tenÃa una gran nota juvenil y alegre.
—Bill, mi viejo amigo, ten un poco de paciencia. —Luego se inclinó ante Magdalena—. Perdone usted, señorita Hammond, por mi aparente impertinencia. Soy Danny Mains y Bonita es mi esposa, y estoy tan loco de alegrÃa al saberla en salvo e indemne… y tan agradecido a usted… que me maravilla no haberla abrazado al verla.
—¡Bonita tu mujer! —exclamó Stillwell.