Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste Danny hizo una pausa en su relato, suspirando aceleradamente como si el recuerdo del incidente despertase en él profundos sentimientos. La sonrisa de Stillwell era de embeleso.
Magdalena se inclinó hacia el cowboy con ojos chispeantes.
—Señorita Hammond, y también tú, Bill Stillwell, escuchad, porque ahora viene lo más extraño. La tarde que Bonita y yo nos casamos, cuando Gene y el padre Marcos se hubieron marchado… quedé sin saber lo que me pasaba. Primero me sentÃa feliz… Luego, muy desgraciado. Me sentÃa desgraciado al pensar que tenÃa un mal nombre, una mala reputación, y que no podÃa comprar ni un mal vestido a mi mujer… Bonita me oyó, y su actitud me pareció llena de misterio. Me contó la historia de la mina perdida de los padres, y luego me besó y me colmó de caricias. Yo sabÃa que el matrimonio se les subÃa a la cabeza a algunas mujeres, y pensé que a Bonita le pasaba lo mismo.