Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —¿Está muy lejos?
—Psch… No mucho.
—¡Link! ¿Cuántas millas?
—Según mis cálculos, pocas.
Magdalena comprendió que mentÃa y no quiso hacerle más preguntas, ni mirarle a él ni a Nels.