Bajo el cielo del oeste

Bajo el cielo del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Magdalena bajó, contenta de poder estirar los miembros paseando por los alrededores. Oyó a Stillwell dejar los arreos en el suelo y acariciar a sus jacos. «¡Revolcaos, hijos de mula!», les decía con afectuosa brusquedad. Ambos animales doblegaron las patas delanteras, dejándose caer de costado, y trataron de revolcarse. Uno de ellos lo consiguió al cuarto intento, levantándose luego con un bufido de satisfacción y sacudiéndose de encima el polvo y la grava. El otro renunció a imitarle y se levantó a medias, optando luego por continuar tendido en el suelo.

—Estará tanteando el terreno —dijo Florencia, sonriendo a Magdalena—. Señorita Hammond, si White Stockings, su caballo favorito, se revolcase entre cactos…, ¡mal le quedaría el pelo!…

Durante la colación, Magdalena observó que era objeto de manifiesto interés por parte de los tres cowboys. Devolvió el cumplido, regocijándose al observar que bastaba una simple ojeada suya para causarles un penoso azoramiento. Eran hombres hechos y derechos —uno de ellos tenía el cabello blanco— y sin embargo, se comportaban como muchachos sorprendidos en el momento de atisbar a hurtadillas a una mujer bonita.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker