Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —En las montañas de detrás de mi rancho hay una mina perdida —dijo Stillwell—. Acaso sea solamente una leyenda. Pero, creo que hay algo de verdad en ello. Otras minas perdidas han sido halladas. Y en cuanto a eso de lanzar peñascos me consta que es cierto. Para convencerse, no hay más que seguir las barrancas; quizá no sean sino galgas desprendidas por la acción del tiempo. Es un paÃs extraño, señorita Majestad, y acabará usted amándolo. Lo llaman ro… mántico y… tienen razón. Aquà uno se vuelve indolente y soñador y todo lo va dejando para mañana. Hay quien dice que es la «tierra del mañana…».