Caravana de heroes
Caravana de heroes —Tanto gusto en conocerlos a usted y a la pequeña —respondió con calor Jim—. Aquà está mi mujer y mi hijo Clint.
Después de cambiar algunos cumplidos más Bell expresó francamente el objeto de su visita.
—Independence era lo más lejos que yo calculaba al salir —dijo—. Desde luego, sabÃa que irÃa más lejos hacia el Oeste; cuándo y cómo, es cosa que no pensé. Pero ahora estoy aquà y tengo que decidir.
—En el mismo caso estaba yo cuando llegué —repuso Belmet—. Pero no he tenido que meditar mucho. Voy a transportar mercancÃas por el camino de Santa Fe.
—¿MercancÃas? ¿Se refiere usted a las provisiones de todas clases que necesitan en los puestos y los fuertes?
—Eso es. Yo voy a acarrear por la CompañÃa Tillt. Tienen aquà grandes almacenes en que se pueden comprar caballos, bueyes, carromatos, armas, tabaco, cueros y toda clase de comestibles, todo en realidad, desde un papel de alfileres a una caja de bombones. Tillt tiene depósitos y agentes a todo lo largo del camino desde Independence a Santa Fe.
—¿Qué tal negocio es?
—Bueno. Yo pienso dedicarme a él mientras encuentro un lugar donde instalarme en el Oeste.
—La idea me parece bien —contestó Bell, pensativo—. ¿Cuánto capital se precisa?