Caravana de heroes
Caravana de heroes —No mucho. Mañana compraré un carromato grande de carga y dos parejas de caballos. Los bueyes se pueden comprar aún más baratos.
—¿Qué hará usted con el equipo en que ha venido? —preguntó Bell señalando el carro cubierto.
—Creo que me lo llevaré también. Mary puede guiarlo y Clint ya sabe arreglárselas con los caballos.
—Me parece, Belmet, que yo haré lo mismo —exclamó Bell con entusiasmo—. ¿Cuántos vamos?
—Setenta y cinco hasta ahora, según me ha dicho el agente de Tillt. Cuantos más seamos, más alegre será el camino, o más seguro. Hay indios por todo él, ¿comprende usted? Nuestra caravana estará bajo el mando del capitán Couch, que es explorador y guÃa. Se me antoja que saldremos con ciento cincuenta carros… Bell, no cruce usted las llanuras solo. Venga con nosotros.
—¡Vamos con ellos, papá! —imploró la pequeña May.
—Bueno, hija mÃa; si tanto te gusta, ¿por qué no lo pides tú? —preguntó bondadosamente Bell.
—¿Podremos ir con ustedes? —preguntó con timidez la niña.
—Desde luego. Nosotros también nos alegrarÃamos mucho. Clint, dile a esta niña que te gustarÃa muchÃsimo. Pero la lengua de Clint no podÃa articular palabra.