Caravana de heroes
Caravana de heroes ¿Qué hacemos con el cañón?
—Hoyle está encargado de eso. No disparará amenos que los pieles rojas entren en el círculo… Voy a echar otra ojeada con el anteojo. Suerte que hay duna.
Clint levantó la cabeza y ya no vio más hombre que su padre, tendido a su lado. Todos estaban debajo de sus Barros, acechando.
No mucho tiempo después aparecieron algunos indios acercándose cautelosos al campamento. Evidentemente, practicaban un reconocimiento para ver si tenían oportunidad de atacar. Pronto se desvanecieron tan en silencio como habían llegado.
Después de aquello, cada momento estuvo lleno de una mayor tensión. A Clint le costaba trabajo mantener quieto a Jack.
Siguió una larga espera. Los Kiowas no tenían prisa. Se oyó el ulular de una lechuza en la orilla del río. Quizá fuese una señal. A continuación se ovó el silbido de un halcón nocturno. Sin duda todos habían oído aquel grito: Inmediatamente, Clint vio una línea de indios surgir de la hierba y aproximarse despacio y agachados.