Caravana de heroes
Caravana de heroes »Lo que quedaba por hacer era la parte peor; es decir, llegar al fuerte a tiempo para salvar la vida de Denver. Lo hice en catorce horas. El comandante envió soldados y un carro con seis caballos a la hacienda de Bank.
»Luego me preguntó:
¿Qué has estado haciendo, Jim? Yo te he dado orden de que trajeras informes de quince indios.
»Le conté lo que había pasado.
»—Mira, tú estás loco o borracho. Esa herida te ha puesto mal de la cabeza. Ni tú ni Denver habéis podido matar a quince Kiowas los dos solos.
»Yo me desaté de la cintura la correa con las quince cabelleras y le dije:
»—Cuéntelas usted mismo, comandante.
»Greer echó una mirada y con la cara larga me dijo:
»—Basta tu palabra, Jim. Sólo quería enviar un informe a Washington.
»—A mí no me importa nada de lo que piensen en Washington —dije—. Lo que ahora necesito es un médico.