Caravana de heroes
Caravana de heroes —Acuéstate —le ordenó, tratando de tranquilizarse contra toda esperanza. Pero Jack no le hizo caso. Clint se enderezó temblando. Oyó a lo lejos un tiro de rifle. Se levantó y corrió como un gamo al campamento de Couch.
—Capitán, mi perro huele indios y he oído un disparo gritó:
—¡Eh! ¡Todo el mundo alerta!
Se subió al pescante de un carro y enfocó su anteojo. Casi al instante lanzó una maldición, dejó caer el anteojo sobre el pescante y bajó de un salto al suelo.
—¡Comanches! —gritó con toda la fuerza de sus pulmones—. ¡Han cortado a nuestros guardias el camino del campamento! ¡A las armas!
El interior del círculo de carros se convirtió en un pandemonium[3]. Cincuenta hombres o más corrían de aquí para allá como hormigas enfadadas alrededor de su hormiguero. Corrieron a los caballos para descubrir que apenas quedaban quince en el corral. Los: guardias se habían llevado a pastar a casi todo el ganado. Una formidable imprecación de Couch se perdió en la pradera.
—¡Nos han cogido, muchachos! —gritó rechinando los dientes—. Ensillad. Iremos los que podamos y los demás se quedarán aquí.