Caravana de heroes
Caravana de heroes Maxwell dio una palmada, la puerta se abrió, entró un regimiento de muchachos mejicanos que extendieron ante los comensales el sabroso y suculento festín. El apetito no cedía ante la alegría; a ambas cosas se abandonaron todos hasta el límite. Y Maxwell, a la cabecera de la mesa, observaba y escuchaba como un hombre cuyo corazón se ensanchaba en aquel día.