Caravana de heroes
Caravana de heroes —Sigue, Clint. Creo que estás a punto de pedir mi mano.
—¿Te rÃes? Estoy tratando de… de…
—Ya lo sé, querido Búfalo, siempre lo he sabido. Estabas tan lleno de cosas, que te faltaba estallar y, sin embargo, no podÃas decirlas.
—Pero ahora sà que diré alguna cosa… o me moriré.
—No te mueras.
—¡Me has llamado querido!
—Se me ha escapado. Pero la verdad es que te he llamado asÃ, con el pensamiento, desde… desde que leà un libro lleno de esa palabra y me gustó.
—Entonces yo te llamaré también querida —le dijo en voz baja, asustado de su temeridad—. Y te he de decir otra cosa que nunca he dicho hasta ahora. Pero la he sentido desde hace mucho tiempo, aunque no lo he sabido hasta esta tarde… ¡Bendito sea ese militar!
—Estás hablando en charada, Búfalo.
—¿No sabes descifrar charadas? —preguntó él deslizando su brazo alrededor de la delgada cintura.
—No —murmuró ella.