Caravana de heroes
Caravana de heroes —Seguro. Le vi en Fort Lamed en octubre pasado; me ha contado que le hirieron en aquella agarrada que tuvo con los Comanches… Bien, ¿de modo que ha salido usted de ella?
—SÃ. Ya estoy casi bien otra vez.
—Me alegro muchÃsimo. Veamos: era… hace cerca de un año. El tiempo vuela. Bueno, me parece que pronto le volveremos a ver mirando a los llanos grises, ¿verdad?
—No lo sé, Nelson, quizá. Depende del tÃo Jim. ¿Puede usted darme noticias de él?
—Seguro. Estaba en Fort Larned en octubre pasado. Iba de viaje para Santa Fe y Las Vegas. Esperaba pasar el invierno, allÃ.
—¿No llegará pronto a Kansas City?
—Debe, y llegará. No se preocupe por ese viejo. Se arriesga, pero llega. Tiene el mejor equipo de combatientes de todo el Oeste. Ya quisiera tenerlos yo. Si viene mientras yo estoy cargando, le esperaré para salir juntos… Malos están los viajes en estos tiempos, Clint. La tensión en los hombres es mala. Vigilar todo el dÃa y dormir con un ojo toda la noche es tan duro como la misma pelea. Acaba quebrándole a uno.
—¿Ha pasado usted por el rancho de Maxwell? —preguntó Clint vacilando.