Caravana de heroes
Caravana de heroes —No. He pasado el invierno en Fort Union. Buen invierno y pronta primavera. He oÃdo hablar de Maxwell. No le va muy bien. El otoño pasado perdió cuarenta y siete carros de carga que le quemaron los Pawnees en Crow Creek, y creo que estaba corto de mercancÃas y que dependÃa mucho de aquella carga… Las desgracias nunca vienen solas… Corre el rumor de que Maxwell no resistirá la guerra. Es rico en tierras y en ganado, pero si no puede comerciar tendrá que vender el rancho.
—Pero quien se lo comprase estarÃa en la misma situación…
—Eso creo yo —dijo Nelson riendo.
—¿Sabe usted algo de Dagget, que llevó una caravana a Maxwell en mayo, hace un año?
—SÃ. Le mataron en una casa de juego en Las Vegas. Su caravana se desbandó y sus carreros se dispersaron por aquà y por allá. Couch cogió algunos de ellos.
Clint halló el hablar difÃcil, sentÃa la lengua gorda y la boca seca.
—Yo tenÃa algunos amigos entre la gente de Dagget —siguió diciendo Clint—. Tejanos. Se llamaban Clement, Hall Clement y…
—No, Búfalo —interrumpió Nelson—. No conozco a nadie de ese nombre.
—HabÃa uno entre los que viajaban con Dagget, tejano también, aunque no amigo mÃo. Se llamaba Lee Murdock… ¿Ha oÃdo usted este nombre por ahÃ?