Caravana de heroes
Caravana de heroes —¿Murdock? Me parece que sÃ, Búfalo. Ya lo tengo… seguro…, se llamaba Murdock, por lo menos, aunque no respondo del primer nombre. Tahúr; muy largo con sus armas y de muy mala fama. ProcedÃa de Texas y, si no recuerdo mal, estaba en Fort Larned el invierno pasado.
—Gracias. Debe ser el mismo a que yo me refiero.
—No se lo hubiera dicho, a saber que no es amigo de usted. Tan pronto como descarguemos saldremos a acampar fuera de la ciudad, a los pastos de Jone. Venga usted a verme. Será usted bien recibido en la cena… Tengo todavÃa algunos filetes de búfalo. ¿Eh? Ya se rÃe. Apuesto diez dólares a que se le está haciendo la boca agua.
—Me parece que sà —admitió Clint.
—Cuando uno come por algún tiempo carne de, búfalo no vuelve a querer otra. Es lo mismo que la nostalgia de las praderas.