Caravana de heroes
Caravana de heroes No tuve contestación. Invernamos en Santa Fe y nos fuimos a Taos. Antes de salir me dijeron que los Clement se habÃan ido a California.
—¿Eso es todo? —inquirió Clint, entre ruinas de esperanzas de que hasta aquel momento no se diera cuenta.
—Todo sobre tu novia y creo que son buenas noticias. May Bell sintió mucho tu marcha y te estará esperando en alguna parte.
—¡Pero… California!
—Ha sido una excelente idea de Clement llevársela a la costa, por lo menos mientras dure esta guerra. Debes alegrarte, Búfalo. El camino de las llanuras es el camino del infierno.
—No habÃa pensado en eso… ¿Ha ido aquel Murdock a California?
—No. Es un tahúr, o algo peor. Estuvo en Santa Fe algún tiempo intimo de Blackstone y su gente. Blackstone parece que tiene mucho dinero para beber y jugar, y podemos apostar a que no lo ha heredado de su papá. He oÃdo rumores sobre él. Murdock es Una mala compañÃa.
—Eso es un consuelo —replicó Clint con una risa forzada—. Estaba terriblemente celoso de él.
—Tú eres un tonto. May, según Maxwell, estaba tan enamorada de ti que no podÃa sufrir ni una sola palabra de desaprobación.