Caravana de heroes
Caravana de heroes A la mañana siguiente, Clint supo con sorpresa que los Bell habían decidido, por el momento, quedarse en Council Grove. Estaba demasiado lleno de pena para sentir la pérdida de la pequeña May; sin embargo, su manera de llorar al despedirse le conmovió.
—No olvides mi promesa —murmuró ella, y Clint le aseguró que no la olvidaría, y creyó en realidad que siempre recordaría sus ojos llenos de lágrimas.
La caravana de Couch siguió su camino reforzada por más carros que se le unieron en Council Grove. Pasó aquel día y Clint volvió a dormir con el sopor profundo del agotamiento. Luego, los días y las noches se sucedieron tan rápidamente como el rodar de los carros. Tenía su trabajo, que era casi demasiado para él. Pero continuó con firmeza, y a medida que adquiría fuerzas y costumbre de su ardua tarea, la espantosa desolación de su pecho se convertía en simple dolor.
El 29 de junio, la caravana llegó a Fort Lamed, donde haría un alto de una semana. Clint y su padre acamparon, con la mayor parte de los carreros, fuera del fuerte. Era un lugar maravilloso, muy diferente de Independence. A pesar de su tristeza, Clint no pudo escapar a la natural curiosidad e interés de la juventud.