Caravana de heroes
Caravana de heroes —Comprendo lo que sientes, Clint —continuó diciendo el explorador. HabÃa en su persona algo muy atrayente—. Es duro… Pero el Oeste necesita muchachos como tú. Sigue como has comenzado. Tienes inteligencia y nunca te darás a las cartas ni a la bebida. Y aprende que el único indio bueno es el que está muerto.
El otro explorador, Curtis, acarició la cabeza de Clint y los dos siguieron adelante.
Belmet, que estaba de pie en la puerta del almacén con otros, fue espectador interesado de este pequeño incidente. Puso las dos manos en los hombros de Clint y le miró.
—¿Qué te han dicho esos dos exploradores, hijo mÃo? Clint se lo dijo.
—¿Tienes alguna idea de quiénes son?
—Me lo han dicho. El más bajo es Curtis, Dick Curtis. Y el más alto, el de los ojos vivos, me ha dicho que se llama Carson.
—Carson… ¡Kit Carson! Es el mayor enemigo de los indios del Oeste.
—¡Kit Carson! —exclamó Clint con incredulidad—. He leÃdo cosas de él… Y me ha estrechado la mano. A poco más me rompe los dedos… Padre, estoy orgulloso de lo que me ha dicho.