Caravana de heroes
Caravana de heroes El capitán Payne ordenó a sus soldados que montasen y a los carreteros que se aprestasen a rechazar el ataque. Luego, él se subió a un carro con su anteojo de campaña. Miró durante un largo rato.
—Nada que nos tenga que preocupar —anunció al fin—. Son Pawnees y Comanches luchando unos con otros.
—¡Ojalá se matasen todos! —dijo un viejo soldado.
—Sube a echar una ojeada —le dijo el capitán a Clint—. Es una cosa que merece verse y que no se ofrece con frecuencia.
Clint subió al carro con alegrÃa y aceptó con ansia el anteojo que le ofrecÃa. A simple vista podÃa ver los caballos corriendo, las melenas flotantes, los relámpagos de color, de fuego y de humo. Pero la distancia era demasiado grande para oÃr los disparos. Cuando tomó el anteojo, quedó transfigurado, con los nervios y las venas en tensión.