Caravana de heroes
Caravana de heroes —Baja, Stevens, y déjame echar una ojeada —dijo Clint.
—Seguro que ahora vamos a aprender cómo trabaja Charley Bent una caravana —rezongó Andy Morgan moviendo su amarilla cabeza.
—SÃ, puede que aprendamos, pero puede que no quedemos para contarlo —gruñó Hatcher.
Éstas eran las últimas palabras que se le oirÃa pronunciar:
Mientras tanto, Clint observaba por el anteojo. No pudo hacer un cálculo preciso de los inquietos Kiowas, pero su número pasaba con mucho de doscientos. Trató de fijar el anteojo en el jefe, pero estaba rodeado de sus rojos lugartenientes y un poco escondido. Más hizo un descubrimiento que habÃa escapado a Stevens. Aquellos Kiowas estaban bajo la influencia del aguardiente. Los Kiowas ya eran bastante malos en estado normal…, pero estimulados y enloquecidos por el alcohol… Clint sintió que se le helaba la médula.
—Estos Kiowas están medio borrachos —anunció trágicamente.
El silencio absoluto con que estas palabras fueron recibidas atestiguaba su tremenda importancia. Aquellos demonios no se darÃan por vencidos mientras no se les pasase la borrachera.