Caravana de heroes
Caravana de heroes Dos dÃas después, la caravana de Clint entraba en Fort Lamed, y Clint se encontró con cazadores y exploradores que le conocÃan, uno de los cuales era Dick Curtis.
—Muy bien, muchacho, parece que te estás haciendo un hombre, a menos que yo ande mal de la vista —le dijo, complacido.
—Mi padre dice que estoy creciendo como una mala hierba.
—¿Cuántos años tienes? —Cerca de trece.
—¿De verdad?
—De verdad, señor Curtis. Pregúntele usted a mi padre. —Aceptaré tu palabra, pero pareces mayor… y no me llames señor.
Curtis estaba muy amable y le llevó consigo a hacer algunas compras. Le informó de que acompañarÃa a la caravana hasta Fort Union, desde donde se dirigÃan a las montañas de Nuevo Méjico.
—¿Va el señor Carson con usted? —le preguntó Clint.
—No. Kit se marchó hace algún tiempo. Vive en Taos, Nuevo Méjico; se ha casado con una mejicana y tiene una buena hacienda. Ve a ver a Kit. Es el hombre más grande de las praderas y te tomó afecto.
