Código del oeste
Código del oeste —No sé lo que va a salir de aquÃ, pero me estoy oliendo que algo va a pasar —le murmuró Cal a su compañera.
—¡Oh! Ese sujeto es muy divertido —respondió la muchacha—. Señor Cal, a mi juicio está tratando de burlarse de esos pazguatos.
Finalmente, Merry se puso derecho, colocó teatralmente la diestra sobre la cubierta del motor y adoptó la postura de un orador que se dispone a dirigirse a la multitud.
—Compadre —dijo con el mayor aplomo y con voz clara y suave—: este ingenioso mecanismo ha sido maliciosamente manipulado por persona o personas que ignoraban cómo funcionaba la combinación. El carburador ha sido desconectado del ventriculador, y el alambre del trole no está en su sitio. El sistema de ignición ha sido obturado en el diafragma. Por consiguiente, el lÃquido vital no puede coincidir con el odómetro, y la bujÃa ignÃcera queda por lo tanto, reducida a cero. Aparte eso, la máquina se halla en perfecto estado.
—¡Atiza! ¿No hay nada más que eso desarreglado? —preguntó Cal, casi reventando de gozo. Además, estaba sucediendo algo raro: una de sus manos descansaba sobre el asiento, y Georgiana, en la excitación del momento, se la habÃa cogido y se la oprimÃa regocijadamente.