Código del oeste
Código del oeste —¡Ah! ¡Vamos! Comprendo —contestó Merry, aún más tranquilamente, casi con humildad—. No quise ofender… sino expresar la verdad de ese modo.
—¿Quién demonios es usted, vamos a ver?, —averiguó Wess, curioso, y en la creencia de que habÃa intimidado al pobre diablo.
—Me llamo Merry y busco trabajo.
¿Merry, eh? Bueno, el apellido le viene que ni de encargo, porque es usted el individuo más grotesco que he visto en mi vida. Servirá muy bien para recoger manzanas, pero este año no es buena la cosecha de esta fruta.
Con esto, Wess volvióse a su primo, a quien dijo con aire genial y tono persuasivo:
—Mira, niño, voy a hacerme cargo de la señorita Stockwell y llevarla a casa, para que llegue a tiempo para la cena.
Cal contempló a su pariente durante un buen rato. Sin duda, Wess tomaba la broma demasiado en serio.
—Wess, me desagradarÃa tener que decirte lo que estoy pensando —expresó por último Cal con cierta misteriosa actitud humorÃstica.