Código del oeste
Código del oeste —¿Un par de mamarrachos? —repitió Cal, como un eco, sin acertar a comprenderla—. ¿Por qué dice eso?
—DeberÃa decir mucho más. Usted ha manejado el coche peor que un chófer borracho. Y su Tuck Merry deja que me muera de frÃo cuando lleva un fardo de mantas o de ropa.
—Tiene razón —admitió Tuck, con presteza—. «Cabeza hueca» es el nombre que le corresponde a este miembro de la partida. Y yendo en busca del fardo, sacó de él inmediatamente una manta, con la cual volvió junto a Georgiana, diciendo:
—PermÃtame que la arrope con esto.
—Gracias, Tuck. Le han puesto bien el nombre[2] —manifestó la extraña muchacha reclinándose en su asiento, envuelta de pies a cabeza en la gruesa manta—. Y ahora, ¿adónde vamos?