Código del oeste
Código del oeste —¡Hum…! Estaba exquisito. Cal, el pavo silvestre es un bocado soberbio… ¡Oh, mire, mire; un pavo macho! ¡Qué enorme!, —ése no es de los más grandes. Aguarde hasta que yo le enseñe algunos de los que hay en el monte.
—Cal, llevo bastante tiempo esperando muy pacientemente que me cumpla un montón de cosas que me ha prometido. Hoy se está portando bien, pero ¿cuándo iremos a cazar pavos?
—Después del rodeo de otoño. Hasta entonces tendremos mucho trabajo. Ya usted ve: los campos son muy quebrados y es dificilÃsimo encontrar todo el ganado.
—Pero me promete, en serio, que me llevará, ¿no es cierto? —insistió ella.
—SÃ…, con la condición de que usted, a su vez, me prometa no salir de caza con ninguno de los otros muchachos —contestó Cal vacilando.
—Esa promesa es innecesaria.