Código del oeste
Código del oeste —Georgie, cuanto más tiempo guardemos los vÃveres, mayor será nuestro apetito y comeremos más a gusto.
—Supongo que usted se imagina que yo vivo únicamente de amor —protestó ella.
—No, Georgiana. He soñado cosas extraordinarias respecto a usted, pero ninguna tan descabellada —replicó Cal, mirándola fijamente.
—¡Ajú! —contestó la muchacha, imitándole—. De todos modos, mi discreto amigo, creo que podrÃa vivir de él si quisiera.