Código del oeste
Código del oeste —¡Huy! ¡Oigan eso! —se burló su hermano Wess—. ¿A que no confiesas también que te da miedo tu chica…, Angie Bowers?
—Bueno, ésa no me asusta a mà más de lo que te asusta a ti su hermana gemela, Aggie —refunfuñó Lock.
—Lo divertido es que ni uno ni otro podéis distinguir de fijo cuál es Angie y cuál Aggie… las equivocáis constantemente… y la cosa es seria. ¿Qué va a pasar si os casáis con ellas?, —fisgó Serge.
Eso hubiera dado motivo a nueva querella, de no intervenir la señorita Stockwell interpelando a Wess.
—Maestra, me apena tenerle que decir que no puedo ir a buscar a su hermana —contestó Wess con aparente sinceridad—. Tengo un montón de cosas que hacer y no me va a bastar el dÃa de licencia que nos ha concedido Enoch. Necesito remendar la silla y ponerles medias suelas a las botas; sin contar que padre me ha mandado que le cure las patas al perro… porque pronto iremos a la caza de osos… y madre quiere también que la ayude… y me es imposible ir a Ryson. PÃdaselo a Arizona. El puede dejar la corta del sorgo para pasado mañana.