Código del oeste
Código del oeste —¡Con Tim! —profirió Cal.
—SÃ…, con Tim —repitió ella, molesta por la sorpresa del muchacho o por algún otro motivo que Mary no alcanzaba a comprender. Georgiana jamás se habÃa hecho acompañar por Tim Matthews.
—Es un capricho bastante extraño —comentó Cal con ironÃa—. Pero… si Tim se resistiera a ir por causa de ese vestido… podrÃa usted acudir a Bid Hatfield.
—Tim es un caballero —replicó Georgiana—. Y Bid Hatfield se conduce como si lo fuera, que es más de lo que puedo decir de otros.
—¿Quiere decir… que bailará con Hatfield?, —averiguó Cal como forzado a formular una pregunta odiosa.
—¿Que si bailaré…? —Su contrapregunta envolvÃa una torturante seguridad desafiadora.
El pálido semblante de Cal enrojeció intensamente.
—Georgie —comenzó a decir con gravedad exenta de toda sombra de celos—, sé que me desprecia, y que todos los Thurman le importamos bien poco; pero ¡por el amor de su hermana… y por respeto hacia ella…!, no baile con Hatfield, ni se entregue a esas danzas inconvenientes que les ha estado enseñando a algunos jóvenes y muchachas.