Código del oeste

Código del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Maestra, tengo el corazón destrozado —respondió él, ensombreciéndosele repentinamente el semblante y cambiando el tono de la voz.

—¡Oh, Cal! —exclamó Mary, desolada.

De pronto se levantó el mozo, se fue sin decir palabra y no volvió hasta que comenzó la música para la danza siguiente. Parecía más tranquilo. No obstante, Mary no estaba satisfecha. Algo perturbaba seriamente el ánimo de Cal. Ella lo veía bien claro y el temor iba invadiéndola. Durante todo el tiempo que estuvieron bailando juntos, revolvía en su mente varias cosas que se proponía decirle.

—Esta noche no ha bailado como de costumbre —empezó.

—Así es, maestra. Mi imaginación anda muy lejos de los pasos de baile.

—Cal, ¿qué le trae preocupado?

Antes de que pudiera contestar, apareció Enoch, que se llevó a ambos a un lugar apartado de la muchedumbre.

—Claro está, no podías dejar de buscar disgustos, ¿eh? —le dijo al hermano, poniéndole la mano sobre un hombro. Los oscuros ojos de Cal buscaron fijamente en los de Enoch la intención con que fueron pronunciadas aquellas palabras, pero el aludido no dio respuesta alguna.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker