Código del oeste
Código del oeste —Bueno, si he de ser franco, celebro que hayas venido, pero deberías escucharme —siguió diciendo el mayor.
—¿Acaso no te escucho siempre? —preguntó Cal bruscamente.
No siempre, cuando estás sulfurado. Y mira, Cal, si alguna vez has tenido necesidad de hacerme caso, es ahora.
—¿Qué pasa? —inquirió el mozo con desabrimiento.
—Poca cosa, todavía. Pero las señales son malas —repuso Enoch en tono serio—. Tim se está emborrachando. Alguien ha traído bebida, y no consigo averiguar dónde la tienen. Georgie ha plantado a Tim por causa de Bid Hatfield. Tim busca camorra, de seguro. Y Tuck Merry ha estado haciendo tonterías. No lo he visto, ni sé donde anda, pero se dice que ya ha tenido tres peleas.
—¡Magnífico! Me gustaría ver a esos tres individuos.
—Oye, tú pareces muy convencido de que ese ganso cuellilargo los ha zurrado —declaró Enoch, impaciente. Evidentemente, no juzgaba al amigo de Cal capaz de grandes proezas—. He oído bastantes cosas respecto a Tuck, pero no las creo. Me imagino que el mejor día voy a averiguar por mí mismo qué es lo que puede hacer.