Código del oeste
Código del oeste —Presentarse en Ryson mañana, cuando vaya yo a recibir a la hermana de usted —contestó él, nada satisfecho.
—¿Qué? ¿Irán? —exclamó la maestra, acaso con demasiado interés.
Cal se la quedé mirando, dubitativo, pasándose otra vez la mano por el pelo.
Desde luego, deseaba mostrarse servicial, pero, evidentemente, no se forjaba muchas ilusiones respecto a lo que le esperaba.
Casi como un relámpago le vino entonces a la señorita Stockwell la inspiración de continuar la impostura comenzada con el falso retrato, y no decirle a Cal la verdad acerca de Georgiana. Asà experimentarÃa mayor sorpresa y satisfacción en el momento del encuentro. ¡Qué chasco para sus bromistas camaradas! ¡Y qué placer para el simpático mozo, al ganarles a los otros la partida! ¡Ya verÃan, ya verÃan Tim Matthews y sus confederados cómo, en vez de burlarse de Cal, era éste quien, al cabo, reirÃa a expensas de ellos! ¡Vaya si reirÃa, ante la consternación y arrepentimiento que iban a sufrir!,…
Mary se gozaba en su propia idea, y, a mayor abundamiento, contaba con que Georgiana también contribuirÃa por su parte al mayor éxito de la broma.
—Déjeme ver ese retrato que les enseñó a los otros… para que la conozca… —dijo Cal.