Código del oeste
Código del oeste Cal se alejó del grupo, encaminándose hacia uno de los extremos del espacio limpio. Atravesó una de las fajas de olorosa vegetación que bordeaban la «mesa», hasta llegar a un punto que, en otras épocas, había sido su observatorio favorito. Allí, cuando aún no tenía más que diez años de edad, había solido venir a jugar, entreteniéndose en le yantar minúsculas cabañas.