Código del oeste
Código del oeste —Me agradarÃa estar por allá en este instante…, lejos de todo el mundo —murmuró el muchacho sombrÃamente, porque la mesa de Rock Spring y el homestead habÃan perdido para él, en forma extraña, su anterior atractivo. Era un secreto que ocultaba celosamente. Nadie, ni siquiera Enoch, sospechaba que su corazón habÃa dejado de interesarse por aquel nuevo hogar planeado desde hacÃa tiempo.
Cal no habÃa estado en Green Valley desde hacÃa un mes. Ansiaba ver a Georgiana, pero el orgullo le impedÃa ir a visitarla. Desde la noche del baile, en que la acompañó a casa, avergonzada y corrida, no habÃa vuelto a estar con ella. Aquella noche él se habÃa sobrepuesto su resentimiento. Pero en vano esperó que la joven reparara el mal que le habÃa causado. Durante todo el camino, a través de la selva, apenas cambiaron algunas palabras. Cuando llegaron a Green Valley, Georgiana bajó del automóvil en la entrada de la hacienda, diciendo:
—No es necesario que entre usted… Se lo agradezco, Cal Thurman. Confieso que le habÃa juzgado mal. A no ser por usted, jamás hubiera regresado yo acá… No soy digna de su respeto… ni de ninguna otra cosa. Buenas noches.