Código del oeste

Código del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cal tenía los ojos empañados por las lágrimas de tanto reírse, pero vio algo así como un relámpago. Era el brazo derecho de Tuck, que entraba en acción. El mazazo cayó sobre Enoch demasiado rápidamente para que pudiera precisarse dónde había tocado. Enoch se tambaleó y tuvo que levantar los brazos para tratar de recobrar el equilibrio. Pero en vano. La izquierda del boxeador secundó el golpe anterior. Enoch bramó entonces, como un toro atormentado por la furia y el dolor. Un nuevo y formidable puñetazo de izquierda vino en seguida. Enoch comenzó a inclinarse exactamente como un tronco enorme al que cortaran por las raíces. Se le cayeron los brazos a lo largo del cuerpo. Tenía un aspecto horrible. Al mismo tiempo, Tuck movía el brazo derecho con un gesto tan vigoroso y decidido como jamás le había visto Cal hacer. El muchacho, aunque excitadísimo de alegría por el triunfo de su amigo, temió por su hermano. Aquel tremendo golpe lanzó a Enoch al suelo, como si fuera un gran saco pesado.

Hasta aquel instante, para todos, excepto Enoch, el encuentro había sido materia de entrenamiento. Pero cuando Enoch permaneció caído, sin dar señales de vida, el regocijo se trocó en alarma.

—Está desvanecido —observó Tuck respirando fuerte—. Tuve que ponerlo fuera de combate, para evitar que en lo sucesivo me ande fastidiando siempre con querer pelear.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker