Código del oeste

Código del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tuck contemplaba el paisaje, pasando la vista desde lo que tenía más lejos a lo que estaba más cerca, y luego a la inversa, acabando por examinar minuciosamente todo el contorno. ¡Qué agradable era observar su franco entusiasmo! Cal empezó a sentir que le volvía parte de su antiguo alborozo. Al fin y al cabo, allí tenía que vivir y labrarse su futuro destino. Acaso con el tiempo…

—Compadre, para un hombre de la ciudad, esto es superior a cuanto puede expresarse con palabras. ¡Es soberbio! Aquí no te molestará el olor de la gasolina, el estrépito de los trenes elevados, las visitas de los ladrones, ni la inoportunidad de los cobradores de cuentas…, ¡nada, en fin! Para hacerlo perfecto, lo único que te falta es…

—¿Qué?, —quiso saber Cal al notar que su amigo vacilaba.

—Georgiana Stockwell —repuso Tuck deliberadamente.

Al escuchar este nombre, Cal se dejó caer sobre la piedra plana que había junto al enebro. La respuesta del boxeador le produjo el efecto de un golpe recibido en un momento de descuido. Una ola de emoción casi sofocó al muchacho, quien, con la cabeza bajo, murmuró:

—Tuck, estás pegando por debajo del cinturón.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker