Código del oeste
Código del oeste Cal tomaba por las sendas más ocultas y caminaba de prisa. Había dos horas de marcha desde el rancho de Boyd hasta la «mesa» de Rock Spring, yendo por el camino usual; pero el que actualmente seguían era más largo, áspero, empinado y lleno de matorrales. El muchacho no sentía fatiga alguna, ni frío, ni nada, sino un terrible descontento de sí mismo. ¡Vaya desenlace que iba a tener su pequeña y pobre novela! ¡Casarse con la mujer anhelada valiéndose de la fuerza bruta, aterrorizándola para que consintiera… y perderla al día siguiente! ¡Qué cobarde y qué vulgar empezaba a parecerle todo aquello! No obstante, su mente regresaba, pertinaz, al motivo inicial que le había impulsado a proceder así.