Código del oeste
Código del oeste Esta conclusión pareció fijarse en la alterada mente de la muchacha. Sintió que le odiaba. Mañana mismo, en cuanto encontrara oportunidad propicia, escaparía de allí. Alguien vendría a quien pudiera referirle su lamentable historia. Mas… ¿qué iba a pasar si Cal volvía a recurrir a sus endemoniados procedimientos? La idea la consternó. ¡Qué bestial había sido, y con qué sangre fría! En semejante estado de espíritu, aquel monstruo era capaz de cualquier cosa. Sin embargo…, ¿por qué se había transformado tan de repente, volviendo a ser, en apariencia, el mismo Cal de antes, que tanto le había gustado? ¿Por qué le había dicho que atrancara la puerta del dormitorio, dejándole, además, el revólver y marchándose en seguida, como un príncipe ultrajado? Estos pormenores dejaban a Georgiana perpleja y consternada. ¿Cómo relacionarlos con su conducta anterior? ¿Sería, pues, que aquel hombre tenía dos maneras de ser contradictorias?…