Código del oeste

Código del oeste

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La lumbre que ella y Mary habían encendido brillaba con intenso fulgor en la chimenea, emitiendo su confortable calefacción y también se le antojaba inoportuna, inadecuada, falsa, mentirosa…

—Heme aquí. No me he marchado. Él volverá pronto… ¡Y soy su esposa! —gimió en el colmo de la desesperación.

Entonces se le ocurrió que tendría que quedarse. Su única esperanza de escapar se había malogrado. Claro está que no carecía de ánimo para fugarse, yéndose a cualquier parte, lo más lejos posible de aquel odioso homestead. Mas, en primer lugar, tenía miedo de la selva, de noche. (¿Qué ganaría con exponerse a las torturas del hambre y del frío?). Y, además, se veía obligada a permanecer a causa de Mary, por lo menos hasta que ésta se hubiera casado con aquel tozudo de Enoch.

—Tengo que quedarme —admitió acompañando la resolución con un gesto de angustia—. Si me voy ahora, dirán que he abandonado a mi marido al día siguiente del matrimonio. ¡Cielo Santo! Eso sería la desgracia de Mary. Estoy amarrada. Ahora me toca pagar por mi… tunantería.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker