Código del oeste
Código del oeste Pero las congratulaciones a los nuevos esposos fueron ya cosa distinta. Georgiana creyó que los vaqueros iban a hacer pedazos a Mary y a su marido. Era una oportunidad excelente para demostrar entusiasmo y alegría, y no la desaprovecharon. Aquella bulliciosa media hora preparó el camino para la comida, la cual fue un verdadero banquete. Todo el elemento femenino de la numerosa familia Thurman se hallaba presente. Georgiana tomó asiento junto a Mary, teniendo a Cal a su izquierda. Hasta aquel instante le había olvidado por completo. Fueran los que fuesen sus sentimientos, el mozo se mostraba con semblante virilmente afable, que le sentaba muy bien, a juicio de la joven.