Código del oeste
Código del oeste —Bid, ¿quieres dejar algunos encargos antes de que comience la fiesta? —le interrogó Tuck, evolucionando cada vez con mayor rapidez—. Dilos, hombre, dilos, mientras entro en calor. Cuando yo era maestro de boxeo en la Marina, siempre me preparaba de esta forma en los grandes encuentros… Bid, te advierto que en esa época derroté a todos, absolutamente a todos cuantos se midieron conmigo.
—¡Jo, jo, jo!, —sonó el vozarrón de Bloom entre los espectadores, quienes iban estrechando el cÃrculo en torno de los dos hombres—. ¿Te enteras, Bid?
—Y oye, antes de que se me olvide; también he sido entregador de Jack Dempsey —agregó Tuck alegremente—. Y, créeme, seductor de bellezas, Jack tenÃa más trabajo conmigo que en algunas de sus peleas en el ring.
—Usted es un grandÃsimo imbécil, un chiflado —replicó Hatfield, exasperadÃsimo.