Código del oeste
Código del oeste —¿Conque ha llegado, eh? ¡Ajú! —contestó Cal con creciente interés—. Eso era lo que querÃa averiguar. ¿A su debida hora, no?
—Muy adelantado. Casi nos caÃmos muertos de extrañeza. Jake está moviéndose hoy como una fiera.
¡Qué! ¿Jake anda rápidamente hoy? —se extrañó Cal—. Es curioso. ¿Qué mosca le ha picado?
—Supongo que la misma que a mÃ, Cal.
—Anda, hombre; estás loco. Y dime, Abe, ¿viene una pasajera, una señorita?
Cal oyó que su amigo se reÃa entre dientes, en el otro extremo del hilo, y notó que titubeaba antes de responder.
—Cal, escúchame bien, porque te lo voy a decir muy bajito… Sà que viene y sonrÃo al darte la noticia.
—Muy bien. Es la hermana de nuestra maestra de escuela, señorita Stockwell. Estoy aquà para recibirla y conducirla a casa. Abe, hazme el favor de decirle que Cal Thurman la espera en Ryson.
Un bajo y prolongado silbido sonó en el auricular. Luego:
—¡Dios mÃo! ¡La suerte que tienen algunos!
—¿Suerte?… Oye, Abe, ¿te ha telefoneado alguno de los muchachos… Wess, o Tim, o Panhandle? —interrogó Cal con suspicacia.